Criterio Musical

Martiz encara su segundo disco con un sonido más propio y una identidad cada vez más definida

10 de marzo de 2026

Provincia: Alicante

Martiz sigue dando forma a las canciones que integrarán su segundo larga duración, Hasta que el cuerpo reviente, un trabajo que la banda espera publicar a finales de primavera. El grupo, formado por Daniel Martínez, Antonio Tomás, Sebastián Blanco y Asís Alla, lleva tiempo perfilando una nueva etapa en la que busca afianzar una personalidad más clara dentro del rock alternativo nacional, después de varios años de aprendizaje, cambios y evolución.


Desde sus inicios en 2018, la banda ha ido construyendo su camino a base de prueba, error y mucha dedicación. Tras un primer EP, Niña invisible (2022), y más tarde El amor no existe (2023), Martiz considera que ha llegado a un punto en el que su propuesta ha ganado en intención y carácter. Si en su anterior etapa todavía estaban explorando distintas direcciones, ahora apuestan por un sonido más contundente, con más peso del rock, más atención a los arreglos y un enfoque mucho más personal.


La banda define su música como difícil de encajar en una sola etiqueta. En su forma de entender las canciones conviven la melodía, la intensidad y una mirada introspectiva, pero también una voluntad clara de sonar a ellos mismos. Aunque quienes les escuchan los relacionan con nombres como Arde Bogotá, Shinova o Biffy Clyro, Martiz tiene claro que su objetivo no es parecerse a otros, sino reforzar una identidad propia. En esa búsqueda, las voces y los arreglos juegan un papel importante dentro de una propuesta que quiere sonar grande sin perder autenticidad. 


Ese proceso de crecimiento les ha llevado hasta Hasta que el cuerpo reviente, un disco que también da nombre a uno de los sencillos que ya han publicado y que funciona como reflejo bastante claro de la dirección artística que están tomando. La banda reconoce que ha dejado atrás un enfoque más cercano al indie para abrazar un rock más enérgico, sin renunciar por ello a unas letras profundas ni a una cierta sensibilidad en el tratamiento de las canciones. Todo forma parte de una evolución que han vivido como un proceso de experimentación y aprendizaje continuo.


Martiz también destaca la importancia que ha tenido en este camino el apoyo de profesionales con experiencia, entre ellos Jorge Guirao, Toni Poza o Antonio Illán, colaboradores que les han ayudado a pulir su sonido y a dar un paso adelante en la profesionalización del proyecto. Aun así, el grupo insiste en que la base de todo ha sido el trabajo constante, el tiempo invertido y la necesidad de equivocarse para entender mejor qué querían hacer realmente.


En un momento en el que la industria parece exigir novedades continuas y una presencia constante en redes, la banda prefiere ir a otro ritmo. Martiz apuesta por tomarse el tiempo necesario para terminar bien cada tema antes de publicarlo, aunque eso implique alejarse de la velocidad que hoy parece imponerse en el consumo musical. Su idea es sencilla: sacar canciones más sólidas, más cuidadas y con mayor recorrido, en lugar de dejarse arrastrar por la prisa.


Esa manera de trabajar, explican, también les ha demostrado que existe otra forma de hacer las cosas. Como ejemplo ponen Hasta que el cuerpo reviente, un tema que publicaron el 4 de julio y que meses después ha seguido encontrando su espacio en listas de novedades. Para la banda, eso confirma que todavía hay margen para una música que no se pliegue por completo a los algoritmos ni a las reglas no escritas de la industria.



De cara a este 2026, Martiz ya ha empezado a mostrar algunas pistas de ese nuevo disco con canciones como Que no quiero volver! o Arde La Riviera, temas en los que se percibe con claridad ese desgarro más propio del rock con el que quieren distanciarse del indie-rock predominante en buena parte de la escena actual. Todo apunta a que este segundo trabajo servirá para terminar de fijar esa esencia que llevan tiempo buscando.


Mientras tanto, la banda sigue combinando el trabajo de estudio con apariciones puntuales en directo. El pasado 27 de febrero actuaron en Sala Stereo junto a Siempre Tigre en un concierto fuera de gira que aprovecharon para probar algunos de sus nuevos temas. A pesar de presentarse con cambios en la formación y con poco tiempo de ensayo, la acogida fue muy positiva. El grupo asegura sentirse especialmente cómodo sobre el escenario y considera que la amistad que existe entre sus miembros se nota también en el directo, algo que termina reforzando la solidez del conjunto.


Los próximos meses estarán centrados en cerrar los últimos detalles del disco, terminar las grabaciones y preparar una gira con la que quieren pasar por ciudades como Madrid y Barcelona. Más allá del deseo de poder vivir de la música y llevar sus canciones fuera de España, la banda mantiene también una ilusión muy concreta: ver este trabajo editado en vinilo. Martiz encara así una etapa importante con la sensación de haber encontrado al fin un camino propio, y con la convicción de que lo que está por venir puede marcar un antes y un después en su trayectoria. 



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